Reconoce y maneja  mejor el estrés con estos 12 consejos

Reconoce y maneja mejor el estrés con estos 12 consejos

Sólo reconociendo el estrés, sus causas, síntomas y consecuencias, podemos eliminarlo y evitar el daño que nos causa.

Cada uno de nosotros siente y expresa el estrés de manera distinta. Por eso es importante observar que síntomas tenemos y cómo nos están afectando.

Uno de los principales problemas es que con frecuencia ni siquiera nos damos cuenta de nuestro nivel de estrés.

¿Por qué?

  1. Nos acostumbramos a la vida que llevamos y ya no le prestamos atención a lo que sentimos.
  2. Le quitamos importancia, porque creemos que no podemos hacer nada para cambiar lo que está pasando.

Los síntomas de estrés más frecuentes son:

  • Emociones: depresión o ansiedad, irritabilidad, miedo, nerviosismo, confusión, fluctuaciones del estado de ánimo, etcétera.
  • Pensamientos: excesivo temor al fracaso, excesiva autocrítica, olvidos, dificultad para concentrarse y tomar decisiones, pensamientos repetitivos…
  • Conductas: risa nerviosa, trato brusco hacia los demás, incremetno del consumo de tabaco, alcohol y otras drogas, aumento o disminución del apetito, llantos, rechinar los dientes o apretar las mandíbulas, etcétera.
  • Cambios físicos: tensión muscular, manos frías o sudorosas, insomnio, dolores de cabeza, fatiga, problemas de espalda o cuello, indigestión, respiración agitada, perturbaciones en el sueño, sarpullidos, disfunción sexual, etcétera.

¿Cómo puedo manejar mejor el estrés?

Así como hay muchas fuentes del estrés, hay diversos modos de manejarlo, aunque todo requiere de esfuerzo para generar cambios. Se puede tratar de cambiar la fuente que genera estrés y/o cambiar la reacción frente a él.

Organización: Aprender las claves de una buena organización reducirá tu estrés y a la vez aumentará considerablemente tu tiempo para disfrutar. Llevar una agenda organizada en el trabajo, para las tareas domésticas y también para todas esas obligaciones diarias hará que puedas aprovechar el día al máximo.

Ejercicio y alimentación: Haz ejercicios cardiovasculares tres a cuatro veces por semana. Preocúpate de tener una alimentación balanceada. Mantén un peso adecuado. Evita la nicotina, exceso de cafeína y otros estimulantes.

Teléfono móvil: Las nuevas tecnologías están aquí para ayudarnos, pero si no las utilizamos bien pueden llegar a producir mucho estrés. Por eso limita el tiempo que pasas en las redes sociales y olvídate del teléfono móvil por la noche. Nunca te vayas a la cama como tu móvil.

Meditación: La meditación puede ayudarte mucho a reducir el estrés que genera el día a día. Dedica unos minutos diarios a la meditación y sentirás como si el día diera más de sí.

Gestión del tiempo: No tienes tiempo para todo, vas con prisa y acabas haciendo mil cosas a la vez; todas mal hechas. Cada obligación tiene un horario y si cumples ese horario te habrás convertido en una experta de la gestión del tiempo.

Respiración: Respira hondo antes de continuar. Si ves que el estrés te está comiendo, lo mejor es pararse, practicar unos ejercicios de respiración y aliviar la tensión. Así podrás seguir haciendo todo lo que tienes que hacer con más energía.

Yoga: Quienes empiezan a practicar yoga, nunca lo dejan porque resulta una de las técnicas más efectivas contra el estrés. Tal vez te parezca una pérdida de tiempo, pero la verdad es que funciona.

Aromas: Uno de los remedios naturales más eficaces para combatir el estrés es la aromaterapia. Llena tu casa de los aromas más relajantes para ir eliminando los nervios sin que te des ni cuenta.

Sexo: El estrés se origina por la tensión acumulada y la tensión se libera estupendamente a través del sexo. Este es el razonamiento al que han llegado muchas personas que consideran el sexo como uno de los mejores tratamientos contra el estrés.

Técnicas: Busca tu propia técnica antiestrés, porque las hay de todo tipo. Desde abrazar un árbol hasta caminar descalza por la arena, pasando por gritar como una loca o romper una vajilla entera. No te cortes a la hora de desahogarte.

Vida lenta: Prueba con la vida lenta, desacelera, baja el ritmo y disfruta lentamente de cada momento. Vuelve a los placeres más sencillos, al chocolate caliente en el sofá o a un relajante paseo por el campo.

Mantén tus reservas emocionales: Obtén apoyo emocional de amistades y relaciones cercanas. Ponte metas realistas que sean significativas para ti, en vez de metas impuestas por otros que tú no compartes.  Espera ciertas frustraciones, errores y situaciones penosas. Siempre trata de ser benevolente y amable contigo mismo, sé tu amigo.

Toma conciencia de los estresores, tus reacciones emocionales y físicas. Advierte tu angustia, no la ignores. No ocultes tus problemas. Determina qué eventos te estresan: ¿Qué te dices a ti mismo acerca del significado que tienen estos eventos para ti? Determina cómo tu cuerpo responde ante el estrés: ¿Te sientes nervioso, o físicamente sobrepasado? Si es así, ¿de qué manera?

Puede que pienses que el estrés forma parte inevitable de tu vida, pero no es así. Nos hemos propuesto relajarnos, organizarnos y tener tiempo para disfrutar. En nuestro plan no cabe el estrés, ni las prisas, ni los nervios, ni la ansiedad, ni los agobios. ¡Mucha suerte!

 

Foto: http://i-stay-for-y0u.blogspot.cl/2014/06/alguna-vez-te-has-sentido-estresada.html

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