Son muchos los errores que cometemos en el baño

Son muchos los errores que cometemos en el baño

Hay algunos hábitos que quizá realizas a diario sin saber que en realidad no te hacen bien para tu salud y belleza.

-Sin tiempo para orinar: Algunas mujeres no se toman el tiempo necesario para orinar y lo hacen en pocos segundos para no perder tiempo en sus lugares de trabajo o estudio. Otras lo hacen solo dos veces al día, pues no les gusta orinar en baños que no sean los de su casa o no quieren interrumpir sus actividades y aguantan hasta llegar a su hogar en la noche. Otro grupo lo hace muy seguido, cada una hora y media a dos horas, y apenas tienen deseos de orinar, corren a buscar un baño y si no lo encuentran, a veces se mojan. La capacidad que tiene la vejiga es de 500ml. Por esto es muy importante ir al baño a orinar cada 3 a 4 horas máximo, nunca aguantar y tampoco ir tan seguido, pues la vejiga perderá su capacidad elástica, si la vaciamos con tanta frecuencia.

Si estamos en un lugar público como una sala de espera, en el trabajo, en la casa del pololo, orinamos apretando los músculos para que no se vaya a escuchar el sonido del flujo de orina. Es importante sentarse cómoda, con los pies apoyados en el suelo y las rodillas separadas. Debes dejar que la orina salga con un chorro continuo, como si abrieras la llave de agua y no hacerlo en forma intermitente. Nunca debes cortar el chorro de orina, ni hacer ejercicios de Kegel o de fortalecimiento del suelo pelviano mientras estés orinando, esto hace que la orina se devuelva a los uréteres y riñón pudiendo causar infecciones urinarias. Debes limpiarte desde la vagina hacia ano, para no arrastrar gérmenes y así evitar infecciones urinarias.

Reutilizar tu esponja: Incluso las naturales, deben ser cambiadas después de tres o cuatro semanas. En este sentido, la dermatóloga Birgit Toome, advirtió a la revista Fitness que según un estudio las bacterias crecen exponencialmente después de permanecer 24 horas en una esponja de este tipo. Aunque las sintéticas son más resistentes a los gérmenes, el Dr. Toome también recomienda botarlas tras ocho semanas de uso.

Desenredar el cabello después de bañarse: Cuando el pelo está húmedo se debilita y cepillarlo en esta condición fomenta la ruptura de los folículos. Si es extremadamente necesario, utiliza los dedos para estilizar el cabello cuando éste esté mojado.

-Colocar el acondicionador sobre todo el cabello: Éste producto debe ser aplicado únicamente sobre las puntas del pelo (a partir de las orejas), de lo contrario puede hacer que las raíces tengan una apariencia más grasosa.

-No exfoliar el cuerpo: Una buena esponja puede ayudar a eliminar las células muertas de nuestra piel y darle una apariencia más sana.

Lavar la cara antes que el cabello: Si nuestra piel es grasa, lo más recomendable es lavarla después de aplicar el champú y el enjuague en el pelo, para eliminar los rastros que estos productos hayan dejado en nuestros rostros.

Tener el cepillo de dientes demasiado cerca del inodoro: A menos de 1,83 metros para ser exactos. Según un artículo de la Harvard University Gazette “cada vez que tiramos de la cadena, los gérmenes pueden salpicar a unos dos metros de distancia”. Por lo tanto, para evitar contaminar nuestra boca, lo mejor es cerrar la tapa del inodoro antes de tirar de la cadena y lavar o reemplazar el cepillo dental con regularidad. La Asociación Dental Americana (ADA) también recomienda no guardarlo en una bolsa de aseo, ya que esto provocaría el crecimiento de microorganismos.

Rasuradora oxidada: Estas pequeñas máquinas desechables son la herramienta perfecta para cortar el vello y rasurarnos, sin embargo cuando la dejamos con residuos o se humedece, esta se contamina de óxido y los gérmenes en sus hojillas se multiplican, cortarnos con una rasuradora oxidada puede causarnos infecciones o enfermedades como la hepatitis.

Tomar baños largos y muy calientes: Aunque emocionalmente éstos son agradables, pueden ocasionar problemas como dermatitis y dañar el cabello. Los dermatólogos recomiendan baños cortos (menos de 10 minutos) con agua tibia.

-Champú a diario: El 93 por ciento de los adultos se lava el pelo con champú casi a diario. Nuestro cuero cabelludo produce aceites naturales que son “el mejor acondicionador para el cabello”, destacó la dermatóloga Zoe Draelos a Los Angeles Times, pero esos aceites se pierden con el exceso de champú. Por lo tanto, a menos que tengas un trabajo muy sucio o un cuero cabelludo excesivamente aceitoso, no te lo laves todos los días.

-Utilizar el mismo champú todo el año: Trata de cambiar tu marca de champú por lo menos cada 3 meses, esto para evitar que las siliconas se acumulen en tu cuero cabelludo, cada producto tiene una formula distinta, ayuda a no mal acostumbrar a tu cabello al mismo químico cosmético y a darle un respiro.

-No utilizar tratamientos para tu cabello teñido: Recurre a tratamientos que acondicionen de una manera profunda tu cuero cabelludo y cada uno de tus cabellos; al aplicar tratamientos químicos, disminuyes su hidratación, ayuda a que recupere su humedad con una receta casera o alguno del centro comercial.

– Planchar tu cabello sin protegerlo: Utilizar altas temperaturas para que quede perfectamente liso, daña las puntas de tu cabello, porque al  exponerlo a temperaturas por arriba de los 130 grados lo maltratas. Los expertos recomiendan aplicar un aceite para protegerlo.

Utilizar jabones corrosivos: Muchas personas prefieren los champús que producen más espuma, pero estos contienen más surfactantes, químicos que resecan la piel.

-Reutilizar tu toalla demasiadas veces: Las bacterias prosperan en los tejidos húmedos por lo que cuando se vuelven a utilizar, estos bichitos microoscópicos pueden llegar a la espalda. “Si tienes cualquier tipo de herida es posible que se infecte por culpa de las bacterias de la toalla”, subrayó Elizabeth Scott, codirectora del Centro Simmons College para la higiene y la salud, en un artículo de Men’s Health. Ella, en cambio, recomienda usar una toalla nueva cada día si la compartes con otra persona, y más de una vez por semana, si solo la utilizas tú.

No enjuagar el cuerpo: Salir de la ducha sin eliminar el jabón del cuerpo puede ocasionar irritación.

-Lavado de manos: Un estudio de la Universidad Estatal de Michigan reveló que el 95 por ciento de los encuestados invirtió menos de 15 segundos en lavarse las manos después de hacer sus necesidades. El Centro para el Control de Enfermedades (CDC) recomienda gastar 20 segundos en cada lavado. Puede parecer mucho, pero seguro que es mejor que pasarse tres días en la cama por culpa de una gripe

Al secarnos, frotamos la toalla muy violentamente: Para evitar lastimar nuestra dermis, debemos secarla gentilmente, apenas tocándola con la toalla (incluso, hay quienes recomiendan dejar que el agua se evapore).

Descalza en el baño: Si creías que el inodoro es el lugar más sucio, estás equivocada. Según un estudio de ABC News, el suelo del baño alberga en realidad la mayoría de las bacterias (alrededor de 2 millones por cada seis centímetros cuadrados), para ser exactos. Límpialo con frecuencia o, al menos.

No usar loción hidratante: El agua se evapora rápidamente y esto deja a la piel seca y expuesta. Es importante aplicar una crema al cuerpo entero al salir de la ducha.

Aplicar mascarillas faciales después de bañarnos: Las mascarillas deben ser aplicadas antes del baño para evitar irritar la piel.

Foto: http://www.marieclaire.com.mx/moda-y-belleza/news/15/03/30/video-el-maquillaje-de-chiara-ferragni-en-los-prix-de-la-beaute.html

 

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